lunes, 14 de diciembre de 2015

ÚLTIMOS DÍAS EN LA PAZ



Fui al consulado a recoger los billetes y los pasaportes de los cuatro, donde los teníamos guardados, conseguí que la compañía aérea nos pasasen cuarenta kilos de equipaje a cada uno para la vuelta, la cónsul me dijo que esa noche había una recepción ofrecida por el presidente del gobierno a los españoles que estaban en Bolivia, me dio una invitación y me dijo que habría comida.
A la hora fijada me acerque por allí, pero vi que la gente iba muy peripuesta y me dio un poco de corte entrar en vaqueros y botas de montaña, ya me marchaba cuando vi a dos tíos vestidos como yo, y eso me animó a entrar.
La puntualidad no parece ser el punto fuerte de Felipe González, llegó a las nueve, una hora y media tarde, el retaso es intrínseco en los políticos al parecer.
Dijo unas palabras dirigiéndose a los españoles residentes exaltando su trabajo y su abnegación, muchos de aquellos hombres y mujeres estaban allí desde la guerra civil, para ellos fue un acto muy emotivo.
Luego los asistentes fueron a saludarle, algunos perdieron el control y se abalanzaron sobre él para poder fotografiarse en grupo, lo cierto es que lo pasé bien observando el espectáculo, los mayores con la emoción en los ojos, otros más jóvenes perdían el culo por saludarle.
Moviéndome entre la gente me junté con un grupo de cinco españoles, uno era de Toledo, tenía unos cuarenta años, y junto a su socio poseía algo más de cuarenta mil hectáreas en la zona del Beni, y se dedicaba a la ganadería, al principio me pareció una barbaridad el tamaño de la finca, luego conocí a otros y cuando hablaban de las dimensiones de sus terrenos me pareció normal.
Andrés era párroco del Alto, tenía unos cuarenta y cinco años.
Joaquín era franciscano, de unos setenta años, hacia treinta y siete años que estaba en Bolivia en una pequeña parroquia del Beni.
Federico tiene unos veinticinco años, se licenció en economía en la universidad de Lovaina y lleva aquí dos años, según me contó, su padre habia sido  embajador en Londres, es sobrino del obispo del Beni y sobrino de un político español del Psoe.

Vino a Bolivia a pasar un mes y se quedó aquí, trabaja en la secretaría del obispado, con cierto acento boliviano me dice “esto es el paraíso hermano”, el hizo de guía en la recepción, me explicó quién era quién, y a qué se dedicaba, es el tío mejor informado de aquí, para eso trabaja en la iglesia !!!.
Me explicó que Joaquín y el Presidente eran primos y hacia más de treinta años que no se habían visto.
Para el franciscano fue muy pero que muy emocionante, el presidente se hizo unas cuantas fotos y salió cortando, nosotros seguimos tomando vinos y tapas hasta que se acabó, luego me fui con Fede a cenar, al final encontramos una pizzería abierta en la plaza Isabel la Católica.
Aunque tiene un tío Obispo a Fede le gusta la juerga, fuimos a un boliche a un espectáculo con chicas, estuvimos hasta las dos de la madrugada, me pude percatar que no era la primera vez que visitaba el local, me contó que aprovechaba los viajes de trabajo a La Paz para darse un garbeo por estos antros, salimos, yo tomé un taxi al hotel y quedamos para comer al día siguiente.

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