martes, 12 de abril de 2016

LOS TURISTAS ENGAÑADOS



Recorte de prensa de Punta Arenas

4 de febrero 

Establecemos el "puesto de mando" en la cafetería que ya conocemos, Lomi's, la cual será nuestro punto de encuentro mientras permanezcamos en P. Arenas. Nos repartimos las gestiones a realizar: Cambios de fechas de vuelos, visitas al Vicecónsul de España y visitas a los Organismos que proceda.
    Manolo, Toni, Vicent y yo, vamos a visitar al Vicecónsul. Nos atienden muy bien, tanto la Secretaria como él. Le contamos lo que nos ha pasado y le rogamos que nos oriente. Nos indica los Organismos que debemos " tocar ", el Sernatur y el Sernac, y que volvamos a él con los resultados ó antes si tenemos cualquier dificultad.
    Vamos al Sernatur - Servicio Nacional de Turismo -, donde nos recibe una simpática y agradable chica, Andrea Lagunas, a la que contamos nuestra odisea. Se hace cargo rápidamente de la situación, se asombra de que esto haya podido ocurrir, y después de hablar con el Jefe del Servicio que está de vacaciones, nos indica que hagamos un escrito narrando los hechos. Nos deja máquina y papel para que lo redactemos y escribamos allí mismo. Lo hacemos por cuadruplicado siguiendo sus indicaciones.
 Nos envía al Sernac -Servicio Nacional al Consumidor-, donde nos recibe el Delegado, que se sorprende de que esto haya podido ocurrir en Punta Arenas, muestra su repugnancia para las gentes capaces de realizar "estas felonías", y lo califica como muy grave. Nos ruega rellenar unos impresos oficiales para efectuar reclamaciones a los que adjunta otra de las copias de nuestro escrito. Habla por teléfono con alguien y nos concierta una entrevista para las 15 horas en la Delegación del Ministerio de Transporte y Comercio.
Acudimos a dicha Delegación a la hora convenida, y nos está esperando el Subdelegado para el Transporte, al que ya habían informado de la situación. Como los anteriores, nos atiende exquisitamente, se queda otra copia de nuestro escrito, nos pide disculpas por las contrariedades que estamos teniendo, y nos garantiza que se nos compensará por las molestias y perjuicios. Nos dice que estará en contacto permanente con el Sernac para lo que proceda hacer.
    Nosotros estamos agradablemente sorprendidos de ver la reacción de todos estos Organismos, que no esperábamos.
    A las 16 horas volvemos al Sernac, a donde el Delegado nos había dicho que acudiésemos porque quería convocar una rueda de prensa.
    Pensábamos que sería comentar el incidente con algún periodista, pero nuestra sorpresa es enorme cuando nos introducen en un gran salón donde alrededor de una enorme mesa ovalada hay sentados ocho personas y detrás de ellos dos cámaras de televisión. El Delegado o Director del Sernac, Alex Soto, se sienta en la cabecera de la mesa y nos invita a sentarnos a su derecha, frente a los periodistas, que nos va presentando nombrando los periódicos de los que son corresponsales.
Los periodistas empiezan preguntándonos, ¡como no!, por el Real Madrid y Zamorano, lo que no nos sorprende, ya que en diversas ocasiones habíamos constatado la pasión que sienten por su ídolo. Creo que nuestra respuesta no les defrauda, pues elogiamos tanto la categoría futbolística como la humana de Iván Zamorano, y se sorprenden con agrado de que conozcamos su faceta humana. Ello hace que la entrevista se haga distendida, y sin darnos cuenta invertimos el orden en la rueda de prensa. Estaba previsto que en primer lugar intervendría D. Alex Soto explicando lo sucedido y a continuación los periodistas nos preguntarían. Sin embargo, los periodistas van a su aire, y del fútbol pasan a preguntarnos por el turismo en España, y que diferencias encontramos con el de su país.
    Intervengo yo diciéndoles que, precisamente vivimos en una de las zonas de mas expansión turística, y que conocemos los problemas que genera. Y que en España también existen desaprensivos que intentan sorprender a los turistas, por lo que entendemos perfectamente que un hecho aislado no puede servir para enjuiciar la labor turística de un país.
    Aunque hay circunstancias, me lamento, que hacen bastante desagradable una situación como esta. Porque debido a mi edad, tengo 64 años, no se si me será posible tener otra oportunidad de volver, y mas, en condiciones físicas de hacer senderismo en el Paine.
A continuación Toni expone la problemática del incidente desde el punto de vista jurídico, y termina dando las gracias a todos los Organismos, y sus representantes, por la ayuda que nos han prestado: " Lo que querría resumir en unas palabras. En España no nos habrían atendido mejor ". ¡ Ha estado muy bien!.
    
El Delegado cierra el acto, y nos despedimos dando las gracias a todos.
    
En la antesala están esperando los dueños de la Empresa de taxis con los que contratamos, Vilma y Hugo, que quieren disculparse y arreglar el asunto. Como la prensa sigue allí, pendientes de todo, les emplazamos en nuestro hostal con el Jefe de la Expedición, " que es quien tomará las decisiones que procedan ".
    
La Televisión aborda a Vicent, cámaras en ristre, y vemos complacidos lo bien que se desenvuelve ante ellas, con extraordinaria naturalidad, lamentando nuestra perdida ocasión de pisar las montañas del Paine, expresando la tristeza que supone para un montañero renunciar a unas cumbres, máxime si se tiene en cuenta desde donde hemos venido para ello, y además con un gran esfuerzo económico - la mayoría somos asalariados - que dudamos podamos volver a repetir.
    
Volvemos al Consulado. El Vicecónsul se muestra satisfecho de como se han desarrollado las cosas, y que es el momento de reivindicaciones económicas. Pero que para ello necesitaremos un representante legal chileno. El que el nos recomienda se va de vacaciones, pero nos envía a otro que acepta la representación ante notario. Realmente Manolo y Toni son los que llevan los hilos de la reclamación -el Notario no ha querido intervenir-, ya que dominan mas los entresijos legales que nuestro asesor, y fuera de lo específicamente de procedimiento chileno, ellos serán los que dirijan nuestro recurso.
      Entretanto, el otro grupo ha conseguido cambiar los billetes y mañana mismo volveremos a Santiago, por lo que la tarde es intensa en gestiones y trámites.
      Conforme vamos llegando al hostal nos van recibiendo como si fuésemos personalidades. Nos han dejado un salón para que recibamos las visitas. En él se instalan Juanan y El Capitán, y por allí pasan periodistas acreditados en la Región. Y Alex Soto, el Director del Sernac, que nos garantiza que seremos compensados económicamente. Y Hugo y Vilma, los propietarios de la Agencia de viajes, que dicen estar muy disgustados con lo ocurrido, y dispuestos a llegar a la solución que sea buena para nosotros, incluso a repetir el viaje.
      Todo son reverencias por pasillos y comedor, sobre todo después de ver en la T.V. Austral, en las noticias de las 21 horas, un largo espacio con nuestras vicisitudes narradas por el locutor, nuestra rueda de prensa, y la posterior entrevista a Vicent, que resulta aún mejor que cuando la veíamos en directo: Breve, concisa, y rotunda en la defensa de nuestros lesionados intereses.
       Manolo y Toni negocian con Vilma y Alex la compensación, ya que la solución de repetir el viaje, que es la que nos gustaría, no es posible por que ya no disponemos de días suficientes. Al final, nos devuelven lo que habíamos pagado, más 500.000 pesos chilenos como indemnización. No lo consideramos un buen arreglo, pero si mejor que pleitear, por lo que supondría de gastos y tiempo.
       La verdad es que no nos quedaba dinero ni para cenar, con lo que vimos el cielo abierto y pudimos cenar en un restaurante, que tiene fama: El Mercado. Está lleno, y hemos de distribuirnos en varias mesas de cuatro plazas, para poder cenar. En vista de la dispersión, y de que cada uno quiere una cosa distinta, se acuerda pagar a escote. A la hora de pagar, se olvidan de cobrar a Jaume Miquel, el notario, que está en su mesa, quiere que se sume lo suyo y lo de los otros dos comensales,... y se pague entre los cuatro. Genial.
 Es ya madrugada cuando volvemos al hostal, y algunos piensan que no merece la pena acostarse para tener que levantarse poco después, por lo que " continúan ", acompañándose de algún güisquito, no por nada, solo para combatir el frío de la madrugada patagónica. 
     

domingo, 13 de marzo de 2016

PARQUE NACIONAL TORRES DEL PAINE




Puerto Natales

2 de febrero.
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A las 11 de la mañana salimos hacia Puerto Natales, punto obligado de paso para acceder a las Torres del Paine. Son 250 Km. de una carretera que se anuncia en las guías como asfaltada, pero para nuestro asombro solo lo está la mitad de la calzada en toda su longitud. Y así ocurre que, al correspondernos en el sentido de la marcha la parte no asfaltada y haber poco tráfico, nuestro chófer circula por la calzada contraria. Cuando ve venir a alguien, rápidamente a la tierra, y como vamos a 70/80 Km./hora, y en el cambio de firme hay un escalón, los bandazos y derrapes son preocupantes, hasta que nos convencemos de que el coche tiene buena estabilidad y el conductor buenos reflejos. A partir de ahí, hasta lo encontramos divertido.
 Llegamos casi cuatro horas después a Puerto Natales, ciudad que se advierte en expansión. Si se exceptúa un núcleo reducido, en el que las casas están unidas sobre calles no muy anchas, el resto son calles amplias y jardines, con edificios aislados, muchos solares vacíos, y en algunos, alguna casita de madera que pregona su provisionalidad.
Luce el sol, pero con un color plomizo, y hace un frío intenso. Compramos pan, unas latas de conservas, y unas cervezas, y hacemos unos bocadillos que tomamos recostados contra una pared que nos resguarda del frío viento. Nuestra economía no está para más, hemos hecho arqueo y hay que reducir gastos en los días que nos quedan.

Manolo y yo nos enteramos de que aquí hay excursiones organizadas de tres días para ir a visitar el glaciar Perito Moreno, y decidimos ir. Nuestro gozo en un pozo, ya que no hay plazas disponibles hasta el domingo día 6, y nosotros hemos de volver a Punta Arenas, lo más tarde el día 8, según lo convenido con la empresa a la que alquilamos el bus. Nos resignamos, pero con el ánimo predispuesto para volver de nuevo a Chile y Argentina y seguir visitando estas maravillosas y asombrosas tierras.

Cueva del Milodón

Reanudamos viaje y nos vamos a visitar la cueva del Milodón, una de las ofertas turísticas de la zona, y que nos coge de paso hacia el Paine. Hay que pagar para verla, y no merece la pena. Es lo que queda de lo que debió ser una gran oquedad y hoy es una enorme depresión delante de la cueva y por debajo de ella. La cueva en si debe tener unos 100 m. de largo, unos 15 o 20 de altura y unos 30 de anchura con un aspecto sucio y polvoriento en su interior. En la boca de la cueva una especie de gorila disecado, o prefabricado, de más de 2 m. de altura, el Milodón.

Jaume, Vicen, Manolo y Toni.

Lo mejor de todo los alrededores, cubiertos de una densa vegetación de lengas y ñires, y bajo los que acampamos para pasar la noche. Hacemos una fogata, está permitido, y a su alrededor tomamos nuestra cena: Media barra de pan y media lata de atún. Tenemos una lata grande por persona para cenar y desayunar, por lo que nos emparejamos para abrir solo una en cada comida. La grata tertulia alrededor del fuego se prolonga sin sentir hasta muy tarde. Son las dos de la madrugada cuando nos metemos en nuestros sacos.

Junto a la hoguera, Mateo, JaumeMiquel, el notario, el capitán, Toni, Sebas y Manolo
3 de febrero
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Manolo y yo, que dormimos en la misma tienda nos levantamos al amanecer. Casi todo el mundo duerme, y nosotros aprovechamos para subir a la parte superior de la falla desde la que disfrutamos de unas preciosas vistas. Al fondo una cadena de montañas nevadas, debe ser el macizo del Paine, y bajo nosotros un mar verde formado por las copas de los árboles bajo los cuales estamos acampados.
Bajamos a desayunar nuestra media lata de atún. La gente sigue durmiendo, aunque no todos. Alguien - lo dejaremos en el anonimato -, sin advertir nuestra presencia, ha cogido una lata entera de atún, se va tras unos arbustos y agachado, como si estuviera cagando, - ¡ y la verdad es que con su acción " la está cagando "! -, precipitadamente la engulle. Nos quedamos boquiabiertos y decepcionados por la acción del que consideramos un compañero, y le dedicamos sotto voce algunos epítetos, aunque acordamos no decir nada a nadie.
Levantamos el campamento y continuamos viaje hasta Cerro Castillo - otros 60 Km. de camino ripiado. Y polvoriento, podríamos añadir -. El poblado de C. Castillo es la cabecera del municipio de Torres del Paine, surgido en torno a una gran estancia, la de Tierra del Fuego, de la que conserva su estructura, con grandes cercados y galpones. Hay oficina de correos y teléfonos. Está a muy pocos metros del paso fronterizo con Argentina llamado Rio D. Guillermo.
Y de pronto surge la desagradable sorpresa de algo que nos impedirá hacer nuestro proyectado sendero en el Paine: El conductor del bus habla con su patrona, y esta le ordena que vuelva inmediatamente a Punta Arenas. Así nos enteramos que el bus no es de la Agencia con la que contratamos, sino subcontratado por ésta para nosotros. Y al parecer no le han pagado a la dueña del bus.
Perdemos la mañana tratando de convencer a la propietaria del vehículo de que nosotros somos ajenos a ello y que si hemos pagado religiosamente lo convenido. Pero ni súplicas, ni amenazas, ni denuncias - la hacemos en el puesto de la gendarmeria inmediato -, consiguen modificar la decisión de aquella. Únicamente accede a volvernos a Punta Arenas, ya que en principio pensaba dejarnos en Cerro Castillo.

Y entretanto, Juanan ha aprovechado para ir al médico, ya que tiene las almorranas " alborotadas " a pesar de los cuidados de Toni. Vemos unos gauchos galopar con seguridad y habilidad. Un espectáculo real inédito, que solo conocíamos en el cine. Y los nativos, y nosotros, vemos otro espectáculo: El Notario, sentado en un ribazo practicando yoga, con las piernas cruzadas y los brazos extendidos, con los puños cerrados y los pulgares extendidos hacia arriba.

Final del viaje al Paine, la entrada.



Comemos unos escuálidos y caros bocadillos en la cantina del lugar, y subimos al bus resignados a volver. El chófer, por su cuenta, nos lleva hasta la entrada al Parque Nacional de las Torres del Paine, declarado por la Unesco en 1.978, reserva de la Biosfera. Cruzamos un puente, el de Las Máscaras, sobre el río Las Chinas, y al remontar unas lomas vemos a nuestros pies el lago Toro. Bordeamos el lago Sarmiento a continuación, y llegamos a uno de los controles del Parque, el de Laguna Amarga, donde nos hacemos unas fotos. Pero hasta el tiempo se ha puesto en nuestra contra: llueve. No llueve como casi todos los días, sino que diluvia. Y así volvemos a P. Arenas, en una tarde en que parece que el tiempo se haya querido unir a nosotros, poniéndose más triste y gris que nuestro ánimo. ¡ Y menos mal que nos toca la parte asfaltada de la carretera !.
El chófer da muestras de cansancio y Juanan le dice que pare en un bar de la carretera. En el interior hay unos madereros - tienen los camiones aparcados en el exterior cargados con enormes troncos - tomando una copa. Uno de ellos al oírnos hablar e identificarnos como españoles, se dirige a nosotros diciéndonos que tiene familia en España. Al preguntarle que donde, dice: En un pueblecito que quizás no hayan oído nombrar, Pliego. Pliego de Murcia ?, le pregunto.
- Si. ¿ Lo conoce ?.
- Bastante. Soy de Murcia, y tuve en Pliego un tío sacerdote, con el que pasaba los veranos. ¿ Y quien es su familia ?
- Francisco Toral....
- Lara, le digo antes de que pueda terminar.
Y su asombro no tiene parangón. Entonces le explico que conocía a todos los hermanos, y que solía jugar con los menores, que eran de mi edad, ya que éramos vecinos. Vivían frente a mi tío, en la misma calle. Le doy mi nombre y me entrega el suyo y dirección para que se la dé a su familia, ¡El mundo es un pañuelo!, Si me asombraba de estar pisando el Estrecho de Magallanes, no es menor mi asombro al encontrar en el otro extremo del mundo a alguien vinculado con amigos de un pequeño pueblecito de la geografía española.
Aprovechando un viaje a Pliego a recordar viejos tiempos, unos meses después de finalizado el viaje, entregué a Paco Toral los datos de su familia y le conté las circunstancias de nuestro encuentro.
Volvemos a la carretera y llegamos a Punta Arenas a media noche, cansados y disgustados, pero con el firme propósito de " remover cielo y tierra " para reivindicar nuestros intereses.

lunes, 7 de marzo de 2016

EN LA PATAGONIA

En Puerto Hambre

1 de febrero
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La noticia de la actuación del Notario hace dos noches, cantando en un restaurante, ha transcendido, porque al bajar a desayunar, viene a saludarnos la, hasta ahora distante, dueña del hostal. Quiere conocer a Juanito el Romántico, " ya que le han dicho unas amigas que canta muy bien, mejor incluso que el que actuaba esa noche ". Afortunadamente no oye los " bufidos " que suelta Manolo, y todo termina felizmente. ¡ Ah!, y con la promesa del Notario de que " si actúa otra noche " le avisará para que vaya a oírlo.
Concretadas las gestiones de vehículo, un pequeño autobús suficiente para todos nosotros y equipo y avituallamiento para ocho días en el macizo del Paine, aprovechamos la tarde para visitar Fuerte Bulnes y Puerto del Hambre.
Es un recorrido no muy largo, 60 Km., pero que se hace pesado por las condiciones del camino. A tramos de grava - lo que ellos llaman camino ripiado -, y a tramos de tierra o finísima arena que el coche levanta convirtiendo en una nube de polvo tras de si, aunque no tanto como para evitar que parte de ella penetre dentro del autobús y nos cubra ropas y mucosas. Y por si fuera poco, en todo el recorrido hay dos profundas rodadas  que hacen que el coche se balancee lateralmente poniendo a prueba nuestros estómagos.
La historia de Puerto del Hambre es la de una de tantas tragedias que debieron ocurrir en la época de la Colonización española.
El Rey Felipe II nombra a Pedro Sarmiento de Gamboa, que había recorrido el Estrecho de Magallanes en 1.579 y había fortificado la Primera Angostura para controlar el paso de piratas como Drake, Capitán General del Estrecho y envía una armada al mando de D. Diego Flores que llega maltrecha en 1.584. Faltan alimentos y tienen que enfrentarse con una tierra inhóspita y los rigores del clima. Sarmiento de Gamboa funda dos ciudades que llama Nombre de Jesús y Rey D. Felipe, refundiéndose en una sola, la segunda, por las carencias de todo tipo.
En Fuerte Bulnes.

Las desventuras se ceban en Sarmiento y consecuentemente en la colonia: Un golpe de mar arrastra a la nave María cuando Sarmiento estaba a bordo. Consigue arribar a Brasil, pide ayuda y envía dos expediciones que no llegan a destino. Viaja a España en 1.585 para informar al Rey y pedir mas ayudas, pero es apresado por corsarios. Consigue llegar a España en 1.590, viejo, cansado, y nadie le escucha. Entretanto, en Rey D. Felipe, la población ha ido muriendo de hambre y enfermedades. En 1.587, una escuadrilla corsaria, al mando de un tal Cavendish, llega al lugar y encuentra los cadáveres de los habitantes acostados vestidos en el interior de las casas. Le impresiona tanto la escena, que bautiza a la ciudad como Puerto del Hambre, con el que ha pasado a la posteridad. Solo encontró un superviviente, Tomé Hernández, al que recogió.
Seguimos nuestro recorrido y arribamos a Fuerte Bulnes, reproducción del fortín donde Chile, después de su independencia, estableció el primer poblado en la elevación Punta Santa Ana, al tomar posesión del estrecho y tierras aledañas en 1.843.
En las pingüineras.

Abandonamos aquellos lugares y nos dirigimos a ver una colonia de pingüinos en el Seno Otway, a unos 70 Km. al norte de P. Arenas. Marchamos por caminos de tierra, salvando loma tras loma en interminables toboganes hasta llegar a lo que llaman pingüienera, que es una colonia de unos 3.000 pingüinos, a la orilla del mar. Es casi de noche, y hace mucho frio, pero los podemos observar estupendamente. Vemos como pasean por parejas junto a sus nidos, que son hoyos en la tierra con dos cavidades, la de acceso, y una segunda separada de la primera por un cambio en la dirección del agujero. En la playa, al borde de un mar alborotado y de un frio color gris, hay una gran cantidad de ellos formando una masa compacta que se desplaza hacia uno y otro lado, como si paseasen por la orilla. Regresamos a P. Arenas. Son las 22 horas y aún queda un poco de luz diurna. Los crepúsculos son largos. Llovizna, como casi todas las tardes. El día dura ahora unas 18 horas, desde las 4'30 hasta las 22'30 aproximadamente.
Volvemos al Estribo a cenar. Tardan mucho en servirnos, creo que no están acostumbrados a atender grupos tan numerosos. Estoy sentado entre El Notario y El Capitán. De pronto, éste dice a Juanan que está sentado frente a él: " Juanan, estic maretjat ". Y empieza a devolver como yo no había visto jamás. Tal como está sentado, con el cuerpo vertical, sale de su boca un prolongado chorro de líquido color vino, con una fuerza tal que, en perfecta parábola llega hasta el otro lado de la mesa e impacta en el pecho de Juanan. El vómito se repite dos veces más, mientras los demás, que nos habíamos quedado inmovilizados de asombro en la primera andanada, nos apartamos como podemos y sin saber bien qué hacer.
El pobre camarero que nos atiende, se apresura a coger un mantel de la mesa más próxima y a ponerlo como mamparo entre el vómito y los comensales que hay en otras mesas. Otros camareros traen manteles que van echando sobre mesas y suelo para cubrir lo devuelto.

Como es lógico, la cena ha terminado. Pedimos disculpas, pagamos, y salimos del local cariacontecidos. Aunque después, y mientras vamos hacia el hostal, y una vez pasada la tensión del momento, las carcajadas acompañan a los sabrosos comentarios sobre lo acontecido.

jueves, 25 de febrero de 2016

A LA PATAGONIA CHILENA

Esperando el trasporte en la puerta de nuestra casa en Santiago.

30 de enero

Durante la mañana preparamos el equipo que hemos de necesitar en Torres del Paine, almorzamos en casa, y a las trece horas, puntual, tenemos la furgoneta de Javier Fierro en la puerta. Cargamos, y salimos hacia el Aeropuerto.
El avión que nos lleva a Punta Arenas es un 737 de la Lan Chile. Nos dan dos veces de comer, aunque una de ellas es ligera. Una entre Santiago y Puerto Montt, hora y media de vuelo, y otra entre P. Montt y Punta Arenas, dos horas de vuelo. Prácticamente, el tiempo que no llevamos puestos los cinturones por aterrizaje o despegue, lo pasamos con la bandeja de comida delante.

Las condiciones atmosféricas son malas, por lo que en los dos aterrizajes el avión da unos bandazos y saltos bastante desagradables, y para algunos, por sus caras y la forma de agarrar los brazos del asiento, han debido de ser aterradores. Uno de ellos, Manolo, del que desvelo otra virtud: Su autodominio para vencer el terror que le inspira volar.

Aeropuerto de Punta Arenas.
 
Llegamos a Punta Arenas lloviendo, y nos alojamos en un hostal para estudiantes, el Hostal Bulnes, en habitaciones de tres y cuatro camas y en un adosado con seis literas, que por su reducido tamaño, bautizan como " casa de muñecas ".
Nos vamos al centro, del que estamos a unos 15 minutos de buen andar, a buscar un sitio donde cenar. Recalamos en un local donde un cantante, acompañándose de una guitarra, ameniza la cena cantando boleros y canciones pop. La gente que hay, en su mayoría parejas mayores, bailan en una pequeña pista.
El Notario le dice al cantante que el también cantaba algunas de sus canciones en la Tuna. Este le invita a cantar, y para sorpresa de todos, El Notario acepta. Y guitarra en ristre, después de presentarse como Juanito el Romántico - mientras Manolo, preocupado por como pueda tomar la gente aquello, me dice: " Estoy sudando, este nos va a meter en un lio. "-, canta con bastante sentimiento dos boleros, con tanto como para que las mujeres sigan la canción a media voz, llevando el ritmo con la cabeza y con expresiones nostálgicas. Es muy aplaudido, y Manolo respira. Los aplausos, merecidos, ponen al Notario eufórico y le deben aumentar su siempre voraz apetito, porque pide y pide platos, y si nos descuidamos nos deja sin cenar y sin fondos.

Son las dos de la madrugada cuando volvemos a nuestro alojamiento, en medio de una ligera pero pertinaz lluvia, después de que El Notario recibiese un cálido aplauso cuando abandonamos el local.
 
31 de enero

Día de turismo en Punta Arenas, Capital de la Región de Magallanes, que abarca la parte meridional de la Patagonia, la parte occidental de la isla de Tierra del Fuego, y los archipiélagos próximos al Sur y al Oeste. La ciudad está situada en la península de Brunswick, al borde del mar en la parte central del Estrecho de Magallanes, y frente a la Isla Grande de la Tierra del Fuego en la otra orilla del Estrecho.
Los primitivos pobladores de estas regiones formaban dos grupos muy diferenciados según su modo de vida: Unos eran cazadores terrestres, y los otros cazadores marítimos.
Entre los primeros, los Aónikenk, o antiguos Patagones, que habitaban desde el rio Santa Cruz, en lo que sería Argentina, hasta el Estrecho de Magallanes. Y los Sélknam, u Onas, que ocupaban los bosques del Sur de la Tierra del Fuego.
Entre los segundos, los Kavéskar, pequeños grupos dispersos que recorrían en sus canoas canales y senos, cazando animales marinos. Y los Yámanas, situados en las costas del canal Beagle e islas australes, hasta el Cabo de Hornos.
Todos ellos coexistieron con los primeros colonizadores con los que apenas tenían contacto. Con el aumento de éstos y por su acción directa al desplazarlos, o indirecta, al transmitirles enfermedades contagiosas como la sífilis, o vicios como el alcohol, sufrieron, a partir de la segunda mitad
del siglo XIX, una gran mortandad que los llevó a la extinción.
Después de la independencia, el Libertador Bernardo O`Higgins pide a los gobernantes chilenos que incorporen a la Nación La Patagonia, la Tierra del Fuego, e incluso las Tierras Polares. El Presidente Manuel Bulnes, siguiendo las indicaciones de O´Higgins, envía en 1.843 la goleta Ancud, que el 21 de Septiembre ancla frente a Puerto del Hambre, y los comisionados toman posesión del Estrecho y territorios adyacentes en nombre de la República de Chile, y en ese mismo año construyen un pequeño fuerte: Fuerte Bulnes, en el que se asienta una colonia.
El Gobernador José de los Santos Mardones, en el año 1.848 explora la región, y encuentra más al norte, entre el rio Carbón y la Punta Arenosa, un lugar abrigado al que traslada la colonia, y bautiza el nuevo enclave como Punta Arenas. Es el 18 de Diciembre de 1.848.
Al principio fue lugar de destierro para militares y de deportación para delincuentes comunes, dejando de tener carácter de proscripción en 1.875. La gran visión de los gobernantes, concediendo grandes donaciones a los inmigrantes, hizo que aumentase rápidamente la población, al mismo tiempo que surgían diversas actividades económicas - agricultura, ganadería, explotaciones forestales, minería aurífera y carbonífera, caza de animales salvajes, etc.-.
Otro factor de desarrollo importante fue el apoyo decidido a la cultura. Desde principios del siglo XIX fue obligatoria la enseñanza primaria, surgiendo importantes Centros de Enseñanza. La gran poetisa y Premio Nobel, Gabriela Mistral, fue Directora del Liceo femenino en el año 1.918 y siguientes. En la actualidad, censo de 1.992, tiene 143.500 habitantes.

Salimos en grupo a conocer esta apasionante ciudad. Por la Avenida Bulnes, en la que está nuestro alojamiento, nos dirigimos al centro por esta amplia avenida de varias calzadas en ambas direcciones y una platabanda central con jardines arbolados y varios monumentos. De estos, destaca el grupo escultórico El Ovejero, con su caballo, su perro y su " piño " de ovejas. Llegamos a la Plaza de Armas, poblada de hermosas coníferas, cedros, y grandes árboles flanqueando cuatro paseos en diagonal en cuya confluencia está situado el enorme, pero armonioso monumento a Magallanes. Sobre un gran pedestal en el que hay una inscripción que reza: JOSE MENENDEZ A HERNANDO DE MAGALLANES - J. Menéndez fue uno de los pioneros de P. Arenas -, hay recostados cuatro nativos fueguinos, representantes de los cuatro grupos de primitivos pobladores, y encima de un segundo pedestal la airosa estatua de Magallanes.
Monumento a Magallanes.

Dice la tradición que besando el dedo gordo del pie de uno de los Patagones, el nativo Ona, se regresará a Punta Arenas. Y lo debe besar mucha gente, porque está brillante como si se le estuviese bruñendo constantemente.
En los aledaños de esta plaza están los edificios con los Organismos Oficiales, Bancos, Consulados y grandes mansiones con magníficas araucarias y otros grandes árboles.
A las doce horas vemos izar bandera en un gran mástil que hay en la misma plaza, con Compañía de Honores y Banda, que después desfilan en una pequeña parada militar. Acude mucha gente que mira con curiosidad, pero sobre todo, con un respetuoso silencio.
Manolo y yo nos vamos paseando hasta el Puerto, que en esencia es un largo y amplio espigón a cuyos costados atracan los buques. En un costado hay varios de la Armada Chilena. En el otro, mercantes, y entre ellos, uno factoría, de una empresa española de conservas de pescado. Salimos de las instalaciones y vamos bordeando edificaciones hasta que encontramos la costa libre, solo el mar y la playa o roca. Queremos pisar el Estrecho, su orilla, y mojar nuestras manos y pies en él. Me produce una singular sensación estar en un lugar, que en los recuerdos de mi niñez, en la Escuela, aprendíamos en Geografía como algo tan remoto que, con los medios de transporte de entonces, era prácticamente inalcanzable.
Desde la playa donde estamos, bastante sucia y con un colector vertiendo en las proximidades, contemplamos un enorme y precioso trasatlántico que está fondeado en la bahía por no tener el puerto calado suficiente. Nos enteraremos después por la prensa, que va lleno de turistas que tenían previsto desembarcar en P. Arenas, y no pudieron hacerlo por el estado del mar, con gran oleaje.
A la hora de comer, nos reunimos todos en una céntrica cafetería, Lomi's, donde sirven platos variados. Juanan nos informa de las gestiones hechas para el transporte al macizo del Paine y otros.
Manolo, El Notario, y yo nos vamos a visitar la Zona Franca, que está situada al extremo norte de la población. Es muy extensa, con modernas edificaciones comerciales, aunque hoy, por ser festivo, está casi todo cerrado. Volvemos al centro en un típico autobús, con un recorrido fijo, en el que el conductor es a la vez propietario. El recorrido de éste pasa por un barrio muy humilde de pequeñas casitas de madera, muchas de las cuales están aisladas del suelo sobre pilares de obra. La gente viste muy sencilla, pero son muy agradables y comunicativos. En nuestro bus viaja la familia del conductor, que para poder pasar el día de fiesta juntos, acompañan a su marido y padre mientras trabaja.

Cenamos en un buen restaurante, El Estribo, con un agradable y atento servicio. Charlando, y planificando el viaje, se nos pasa el tiempo, y es la una de la madrugada cuando volvemos a nuestro alojamiento.

sábado, 20 de febrero de 2016

HACIA SANTIAGO


26 de enero.
Una voz estridente hizo que me despertase, me di cuenta que había dormido vestido y calzado, me dolía mucho la cabeza y todo me daba vueltas, fui a ducharme y eso me despejó bastante, aunque descubrí que con tanto alcohol mi almorrana estaba en su mejor momento, me puse un poco de crema y a correr, pero estaba empezando a dolerme. Debíamos esperar a Javier que llegara con las furgonetas, fuimos a comer, después del café apareció Javier u Juanito, cargamos todos los bultos, nos despedimos de Panchito y su familia y salimos hacia Santiago.

En unos minutos llegamos a la frontera argentina, con sus cabinas de Telefónica, parecía que estábamos en casa, un guardia borracho daba la nota en el lugar. Al poco tiempo llegamos a la zona chilena, allí nos esperaba la mejor parte, un joven de aduanas, del ministerio de agricultura, nos pregunta si llevamos comida sin envasar o fruta fresca, le decimos que no, no llevamos nada, nos explica que si nos hace un registro y le hemos engañado nos pondrá una multa que nos iba a dejar tiesos, en plan colegas le decimos que no llevamos nada, entonces nos dice: vale, bajad todos los petates y extended todo el contenido en el suelo, casi nos da algo, desmontar todo aquel equipo, estuvimos más de una hora, nos explicó que en la fruta argentina, habían unos bichitos que contaminaban los cultivos en chile, cumplida su misión, nos dejó marchar.

En la casa de Santiago.

Fue una alegría llegar a nuestra casa de Santiago, allí nos esperaban Manolo, Mateo, Jaumemiquel y el notario, con abrazos sinceros se despejan todas sus preocupaciones de los días pasados, Manolo y Mateo estaban especialmente contentos de que estuviésemos todos juntos, ya estaban en plena forma, el susto de Plaza de Mulas ya había pasado, nos ayudan a descargar los petates y las mochilas, menos el notario que se mantiene al margen, nos inundan a preguntas, quieren saber todo lo que hemos pasado, formamos un buen grupo , muy compenetrado, salvo honrosas excepciones, que siempre tiene que haberlas. De aquí a la Patagonia.
Las notas del viaje a Patagonia, voy a emplear en gran parte los escritos de Mateo, que son mucho mas extensos que los míos, y dan una visión bastante mas exhaustiva de lo que fue el viaje.

sábado, 13 de febrero de 2016

LA CUMBRE NOS DA LA ESPALDA.

El cuñao en Berlín.

24 de enero.
5:00h. Jesús entra en la cabaña rápidamente, fuera estamos a -30ºC, yo propongo esperar a que amanezca para iniciar la subida, el viento es muy fuerte, durante toda la noche ha soplado con violencia, y la pequeña cabaña se movía sin parar, en el interior estamos a -19ºC, Jesús se arma de valor y vuelve a la tienda.
7:00h. Unos ingleses quitan la madera que hace de puerta y al ver que está ocupado se van.
8:00h. Nos vestimos y comenzamos a preparar el desayuno, sigue haciendo mucho frio y el viento no para, estamos los cinco dentro de la cabaña, nos tomamos té y galletas, Jaume sale a mear y le da una patada a la cocina y se cae el agua que se estaba calentando, rápidamente se congela en el suelo, recogemos el hielo y lo volvemos a poner en el cazo y seguimos haciendo agua para la subida.
9:00h. Salimos hacia la cumbre, hoy es el gran día, al cabo de un rato nos cruzamos con un grupo que se ha dado la vuelta, nos dicen que está muy mal para subir, nosotros seguimos hasta que perdemos la protección de la montaña, al iniciar el camino por la arista el viento es insoportable, Jesús tiene un pie muy frio y yo tengo los dedos de las manos doloridos del frio, nosotros decidimos dar la vuelta, le digo al cuñao que vuelva el también, pues ha devuelto otra vez, el quiere seguir un poco más, como Jaume y Sebas están por delante le dejo seguir a encontrarlos. Una hora después estamos todos en Berlín, no había forma de continuar, el tiempo nos ha jugado una mala pasada, hay que bajar, pues no parece que vaya a cambiar.
En 1882, Paul Güssfeldt, fue el primer europeo que se propuso ascender a la cumbre del monte Aconcagua, hizo dos intentos y no lo consiguió, estas fueron sus palabras que nos ayudan a comprender lo que supone esta ascensión:
En montañas de la altura del Aconcagua, se suman las dificultades normales, otras extrañas, provocadas por la inclemencia del tiempo, tales como el frio y el viento. Con tales sufrimientos y privaciones, ninguna fuerza humana es capaz de alcanzar la cumbre. Si al ascender al Aconcagua no brilla la buena estrella, nunca se llegará a la meta.
A la hora prevista para la llamada por radio, ya estábamos en Cóndor, y desde allí dimos la triste noticia de la retirada, yo tenía un nudo en la garganta que no me dejaba hablar. En el campo base se alegraron de que bajásemos, pues estaban muy preocupados por el mal tiempo que hacía durante nuestra subida, y que ellos también habían padecido.
Recogemos las cosas de Cóndor y en poco más de dos horas estábamos en el campo base de Plaza de Mulas. Nos cuentan que en el campo base el viento había arrancado varias tiendas y ellos lo habían pasado mal. Estamos quemados, mas moralmente que físicamente, pero no nos queda más que resignarnos, la montaña es así.


     Juanan, Jaume, Sebas y Vicen.

Por la tarde se organizó un pequeño mercadillo de cosas de montaña, que la gente que se va vende para bajar menos peso, el capitán quiso vender todo su equipo pues no quería volver nunca más a la montaña, así sin equipo, no podríamos volver a convencerlo para hacer otro viaje, sacó sus cosas, y aunque lo vendía barato nadie le compró nada, su destino le ataba a nosotros.

Jesús y yo en la bajada.

25 de enero.
De buena mañana, el capitán me ha llevado a conocer a un alemán que toca una especie de tronco hueco, que al parecer utilizan en Australia, y suena  como las trompetas tibetanas, el capitán intenta hacerlo sonar y no lo consigue, el alemán toma un trago de cerveza, chupa la embocadura y acto seguido sopla por la tuba y un sonido ronco resuena por la planicie del campo base. 
Empezamos a empaquetar todo nuestro equipo, los petates se apilan junto a la tienda comedor de Panchito esperando la llegada de las mulas.
Nuestro amigo japonés no para de hacernos fotos, y cuando nos abrazamos para despedirnos sus ojos rasgados muestran su emoción.
La bajada fue bastante dura, pues hicimos de un tirón desde Plaza de Mulas hasta Penitentes, donde está la salida del parque, entregamos las hojas firmadas por Panchito donde él se hace responsable de bajar nuestra basura y en una camioneta nos vamos al hotel. Me doy una ducha, con gran placer, hace doce días que no me he duchado, y al ducharte te quedas sin fuerzas. 
Estábamos cansados, pero dimos buena cuenta de unas cervezas a precio de oro que tenían en el hotel. El capitán, Sebas, Jaimito y Panchito se marcharon a comprar carne para el asado, volvieron a las diez de la noche, el fuego llevaba ardiendo horas, pusieron la carne en la parrilla que estaba al rojo vivo, como los ojos de nuestros amigos los mercaderes, la cena comenzó, todos teníamos mucha hambre y sed, y casi sin notarlo las botellas de vino argentino se iban apilando junto a la mesa, la mujer de Panchito no lo podía creer, el asado se esfumaba por momentos, y eso que no estaba el notario.
Seguíamos teniendo sed, y el licor no parecía apagarla, al cabo de un rato me percaté que todo el mundo tenía la cara borrosa, me levanté y me fui a la cama, solo quería tumbarme un rato, y no me quité ni las botas.

En Penitentes, de pié, Vicen, Jaimito, el Capitán, Jaume, Juanan y Jesús.
sentados, Toni, Sebas, el Cuñao y Panchito.

viernes, 5 de febrero de 2016

HACIA LA CUMBRE



21 de enero.
Hoy no hemos madrugado, el capitán nos tiene preparado el desayuno cuando nos levantamos, después de dar buena cuenta de todo lo que nos pone delante, comenzamos a ordenar todas las cosas para no dejarnos nada y que tampoco sobre nada.
Por fin salimos hacia la cumbre, todos nos abrazan, por un momento las palabras pierden sentido, no las oyes, miras las caras de los amigos, del hermano y ves felicidad y preocupación, para ellos será más difícil, tienen que esperar !!!.
Comenzamos a subir lentamente, muy lentamente, la cuesta se eleva ante nosotros, el sendero asciende en zigzag, nuestra marcha parece una procesión, cada uno anda sumergido en sus pensamientos, en sus soledades.
El aire se torna más sutil y te cuesta respirar, así pues, dialogas en soledad, para tus adentros. Y monólogo a monólogo, llegamos a Nido de Cóndores, a pesar de ir mas cargados que el otro día, hemos tardado dos horas menos en subir a este campamento donde pasaremos la noche.

Preparamos la comida y nos metemos en la tienda, pues el viento es muy fuerte. Para preparar la comida hay que derretir nieve que obtenemos de los pocos neveros que encontramos, cocinamos dentro de la tienda, bebemos y guardamos agua para mañana en las cantimploras dentro del saco para que no se congele. La cena es frugal, pues pierdes bastante el apetito, aunque son las seis de la tarde, nos metemos en el saco porque hace mucho frío. Contactamos por radio con el campo base, y nos dicen que el tiempo parece que seguirá bien al menos dos días, eso es una buena noticia.

Campamento de Nido de Cóndores, 5500m.

22 de enero.
Al fin amanece! lo esperábamos con impaciencia, llevamos muchas horas metidos en los sacos, preparamos el desayuno y luego ordenamos las cosas para empezar a subir al refugio Berlín para aclimatarnos. Yo me quedo en Cóndor, pues me duele un poco el estómago, el tiempo no pasa, refuerzo los vientos de las tiendas, ordeno la comida, derrito nieve y almaceno agua.
Al medio día bajan los demás, yo me encuentro mejor, he bebido al menos un litro de té, eso te hace orinar mucho y mejoras.
Mañana dejaremos aquí las tiendas, y arriba utilizaremos una que tienen montada unos chicos malagueños, que nos dejan utilizarla, y la cabaña de madera, así llevaremos menos peso.
Antes de ponerse el sol ya estamos dentro de la tienda, hace mucho frio, los dedos se quedan duros al intentar escribir, al menos el viento no aumenta.
Después de cenar una sopa caliente y un poco de chocolate, comenzamos el ritual de meter dentro del saco de dormir todo aquello que no queramos que esté congelado al levantarnos, lo mas incomodo son las botas, pues te pasas la noche dándole patadas sin parar.

Cae el sol en Nido de Cóndores.


23 de enero.
Hemos dormido bastante, como hace frío no tenemos prisa en salir, además queremos pasar el menor tiempo posible en Berlín, por eso saldremos después de comer, hacemos la comida con el paquete que nos dejó Mari y los de la once, puré de patatas con salmón en aceite, queso a las finas hierbas pan y té.
Comemos dentro de las tiendas para protegernos del fuerte viento, recogemos todo y salimos hacia Berlín, la subida es dura, pero vamos bien, el viento es molesto, pero a mí lo que más me fastidia es el frío en las manos, llevo puestos los guantes de forro polar y con ellos no puedo ponerme las manoplas, cuando vuelva las tengo que comprar unas nuevas.
Al llegar a Berlín 5950m, encontramos tres tiendas montadas, una de ellas es la Altus de los malagueños, que es la que podemos utilizar, aquí dormirán Jesús y el cuñao, Sebas, Jaume y yo ocuparemos una pequeña cabaña de madera del centro, que es la mediana, en la pequeña hay gente, creo que son franceses, la más grande está destrozada. Aquí el frío es intenso, y eso que aún hay sol, sin perder el tiempo, comienzo a preparar la cena, para poder meternos pronto en el saco, hago dos cazuelas de sopa líquida y salada para recuperar sales e hidratarnos, la bebemos rápido pues se enfría enseguida, Jesús le lleva un buen cazo al cuñao que no quiere salir de la tienda, pues está un poco tocado de la altura, cuando llegó devolvió todo y solo quería dormir, nosotros nos hemos metido los cuatro en la cabaña para cenar y estar un poco más calientes.
Ponemos en marcha la radio para comunicarnos con el campo base, los malagueños hacen de puente, pues aunque yo recibo a Vicen, el no me oye, nos dicen que el parte de la meteo anuncia un cambio de tiempo para mañana o pasado. Veremos qué pasa.