jueves, 28 de julio de 2016

NOS VAMOS A IGUAZÚ !!!


9 de febrero


Al levantarnos, sacamos petates a la calle y hacemos zafarrancho general del chalet. Queremos dejarlo impecable, y que nuestra patrona no tenga motivos reales de queja. Bastante tuvimos con las negociaciones del precio al llegar, y sobre todo con las más recientes, al aparecer los estudiantes que lo ocupan durante el curso. Con motivo de sus exámenes extraordinarios, habían hablado con la patrona - según nos cuentan - por si tenía habitaciones libres unos días, y ella, suponemos que pensando que estaríamos en la Patagonia, les había dicho que si. Al volver nosotros antes de lo que pensábamos, se descubrió la desfachatez, y se lo reprochamos, quizás con bastante más vehemencia de la debida.
     Conforme ha ido despertándose la gente han ido oyéndose epítetos de unos y carcajadas de otros, según el papel que les había tocado en la noche. Resulta que la pasada noche, los de los güisquis se encontraron con que al acabarse éste, aún tenían grandes cantidades de cubitos de hielo, y no sabiendo que hacer con ellos, y en vista del tremendo calor que hacía, caritativamente se dedicaron a refrescar las partes bajas de los que dormían, desapareciendo rápidamente sin esperar a oír las  " efusivas " gracias que les daban. Manolo y yo nos hemos librado de ello. ¡Alguna ventaja había de tener la veteranía en edad!.
    

A las 11 salimos hacia el aeropuerto en "nuestra furgoneta", decimos adiós a Juanito, el conductor, al que hemos cogido afecto, y a las 13'40 volamos hacia la capital de Paraguay, Asunción. Llegamos a las 16 horas, con un espantoso calor húmedo, dejamos en consigna los petates y nos vamos a la terminal de autobuses que es un horno donde nos cocemos al fuego lento de un sol implacable que penetra dentro del edificio a través de unos enormes ventanales, mientras negocian el bus a Ciudad del Este, antesala de Iguazú. Dos larguísimas horas de espera, y por fin, a las 18'30 salimos en un magnífico vehículo refrigerado, con azafata, bar, water, y sobre todo unos amplios y reclinables asientos que permiten dormir bastante bien.
En los primeros Km., la carretera discurre por los arrabales de Asunción. Humildes casitas, casi todas de una planta, construidas con diversos materiales, abundando paredes y techos de onduladas uralitas. Y a la puerta, sus moradores, buscando en la noche que se inicia, algo de fresco, sentados alrededor de mesitas. Unos juegan a cartas, otros beben no sabemos qué, y otros ambas cosas. O simplemente charlan mientras se pasan mugrientos pañuelos por sus sudorosas caras y cuellos.
    
Desaparecen las edificaciones y la carretera se vuelve sinuosa y con un firme bastante deteriorado. En la noche no podemos verla más allá de lo que alcanzan los faros, pero "la sentimos" en los bandazos y balanceos que da el bus. Ante tal panorama lo mejor es dormir. Y lo hacemos casi todos hasta que nos avisan que estamos llegando a Ciudad del Este. Son las 12 de la noche, casi seis horas de viaje.

Nos cayó una tormenta tropical
    
De la ciudad, solo vemos calles delimitadas por bordillos y con hierbas en lo que algún día serán aceras. No hay edificaciones hasta que llegamos a la estación de autobuses. A partir de aquí, de vez en cuando hay alguna edificación, a lo sumo de tres plantas.
    
Como a lo largo del viaje hemos confraternizado con azafata y chofer, se ofrecen de cicerones y nos llevan a cenar a un restaurante que es una especie de  choza sin paredes. Solo un techo de paja soportado por postes de madera. Cenamos carne asada, buena de sabor, pero bastante dura. También nos orientan en cuanto a alojamiento, limpio y barato. Capitán, Jaumet, Notario, y Jaume Miquel deben estar más boyantes, porque se marchan a un hotel. A propósito, yo creo que entre los que nos quedamos debe haber alguno más "con posibilidades", pero han preferido aportarlo al fondo común, muy depauperado y necesitado, antes que dilapidarlo en comodidades individuales.
    
Nuevo callejear, los nueve en dos taxis, por calzadas sin edificaciones, hasta que llegamos a una zona en la que hay chalecitos y un edificio de tres plantas que es la pensión. Tomamos dos habitaciones, y como no hay literas para todos, pues a las esterillas a los que no "les tocan aquellas”, aunque con la compensación de poder dormir en los balcones, donde parece que es más llevadero el insoportable calor húmedo que tenemos. La humedad se palpa en todo aquello que toques, pues estamos, no lo olvidemos, al borde del río Paraná.
    
Ciudad del Este, originariamente llamada Puerto Presidente Stroessner, es un importante paso fronterizo con Brasil. Está situada en la margen izquierda del río Paraná. Fue fundada en 1.957, hace apenas siete lustros, y su desarrollo debe ir bastante lento sobre lo planificado, a juzgar por las numerosas cuadras aún vírgenes de edificación.

10 de febrero


Tal como habíamos quedado anoche, Vicent y yo nos levantamos a las cinco de la madrugada para ir a contratar un servicio de bus o taxis que nos lleven a las cataratas, y que mientras tanto, los demás puedan seguir descansando. Yo también estoy bastante cansado, pero la hermosura del amanecer, viendo desde el balcón salir el sol sobre el río, me compensa del esfuerzo y me da ánimos.
    
Vamos andando -hay que ahorrar- hasta la Estación de Buses, donde negociamos unos taxis. Contratamos tres, a 18 dólares USA por persona. Anoche nos pedían 50 dólares/persona. Esto nos confirma que en todos los viajes sin tarifas fijas, hay que regatear, y si para hacerlo se tiene en el grupo un maestro en ello, como es Vicent, mejor que mejor. Había que verlo frente a los ladinos taxistas mientras yo, admirado y divertido a la vez, disfrutaba con las ofertas y contraofertas de los pícaros taxistas, que se miraban asombrados entre ellos mientras iban cediendo ante la habilidad de Vicent. En el viaje se incluye también una visita a la central hidroeléctrica Itaipú.
    
Cuando llega el resto del grupo nos ponemos en marcha hacia Iguazú. Pasamos a Brasil por el Puente de la Amistad, sobre el río Paraná. A la entrada del puente, la aduana paraguaya, y en el otro extremo, la brasileña. No hay trámites aduaneros, y los agentes de la parte paraguaya mas parecen delincuentes que otra cosa. Sin uniforme, en zapatillas, con los faldones de las camisas colgando.... . Los brasileños, por lo menos van uniformados, aunque su función, al parecer,  solo sea decorativa. Los andenes del puente son una riada humana cargada de bultos y paquetes en ambas direcciones. Nos dicen que hay un gran negocio de compraventa de aparatos electrónicos a precios muy asequibles.
     

miércoles, 11 de mayo de 2016

TURISMO EN LA CAPITAL

Cerro de Santa Lucía

7 de febrero

    
Otro día libre. A la noche habrá cena en casa para los que quieran.      
    
Jaume Miquel, Manolo y yo nos damos un largo paseo, cuatro horas, por las grandes avenidas Irarrázabal, 10 de Julio y O' Iggins. Subimos al Cerro de Santa Lucia, que es un magnífico, bello y montuoso parque. Nos llaman la atención los carteles recomendando visitarlo siempre de día y sin aventurarse por lugares solitarios.
    
Fue el lugar de acampada de los primeros ciento cincuenta soldados españoles que llegaron a lo que luego sería la capital de Chile, lugar que eligieron por su fácil defensa.
    
Este rocoso monte, posteriormente fue refugio de maleantes hasta que Benjamín Vicuña Mackena, utilizando como obreros a los presos de las cárceles, lo transforma en parque público. Inició las obras en 1.872, y se terminaron en 1.904. Como homenaje a su creador, su sepultura está en dicho parque.
    
Recorriéndolo admiramos la Plaza Caupolican, que es un auditorio en el que se celebran conciertos y representaciones teatrales en verano. Y la estatua de Pedro de Valdivia, con las Armas de la Corona Española. También el cañón cuyo disparo diario, marca las doce del mediodía en Santiago.
    
Antonio Skármeta, dice: " Cerro de Santa Lucía, muy vegetal, donde se dan cita los amantes pobres ".
    
Y el poeta cubano, Nicolás Guillén, lo describió así: "Cerro Santa Lucía, tan culpable en la noche, tan inocente de día".

     Cuando al mediodía volvemos al chalet, encontramos al Notario solo. Le han gastado la jugarreta de dejarlo, sin decirle que se marchaban, aprovechando que había entrado al water. En vista del calor que hace, y de que comer a escote con el Notario no es rentable para los demás comensales, lo hacemos en casa comprando cada uno lo que le apetece.
    
A última hora de la tarde van volviendo los "fugados", con maliciosas sonrisas y envenenados comentarios: ¡ Que bien hemos comido!. ¡Y que barato!. ¡Che, Juan!, ¿donde te has metido esta mañana?. Te hemos estado buscando, y al no verte, nos hemos ido.

Restaurantes del Mercado Central.
    
El Capitán nos prepara otra suculenta cena aprovechando lo que sobró de anoche -nuestra economía está bastante depauperada-. Tomamos un sabroso y abundante estofado que disipa el disgusto del Notario en cuanto ve que puede repetir. Y repite. Después, unos huevos rellenos, que me recuerdan los que hace mi mujer. Otra exhibición culinaria y de economía doméstica del Capitán.
    
Tertulia que se prolonga hasta las cuatro de la madrugada, ¡casi el amanecer!, por lo apasionante del tema. El Cuñao suscita el tema de cómo alcanzar la felicidad. Y plantea la cuestión de que sería muy fácil alcanzarla si el hombre fuera animal no racional, o sea, si solo actuase instintivamente. Sostiene que al nacer un ser humano se produce una involución, ya que es la racionalidad la que hace que ese ser sea infeliz. Sostiene que el ser humano es el único animal que se suicida, y también, que es una degradación de la naturaleza. He reseñado sus principales postulados, porque la controversia es inmediata y diversa. Cuando nos vamos a dormir aún sigue la discusión, dejando el tema pendiente para posteriores tertulias.

8 de febrero
   
Día de transición, de hacer equipajes, de realizar las últimas compras, ya que mañana le decimos el adiós definitivo a Santiago, aunque en mi interior es un "hasta pronto". Si Dios me ayuda, quiero volver lo más pronto posible, a estos paraísos naturales que solo he visto de soslayo, y que me han cautivado. Chile aún es naturaleza virgen, y de una belleza extraordinaria, en buena parte de su territorio.
    
Quiero volver lo más pronto posible por dos razones fundamentales: Una mi edad, 64 años son bastantes para que en cualquier momento surja el achaque que limite, en mayor o menor grado, mis posibilidades viajeras. Otra, el deterioro, la degradación de la naturaleza, que la mal llamada civilización conlleva allá donde alcanza. Siempre recordaré Viña del Mar, con su pestilente cloaca a cielo abierto entre hermosos jardines junto al Casino, vertiendo y contaminando una buena zona de playa en la cual, el habitual azul intenso del océano se ha convertido en un pálido azul-amarillento.
    
Y por la noche la última barbacoa a base de machas, mero y una tierna carne que vamos comiendo conforme se van asando. La bebida, sangría y cerveza. El mero ha sido una concesión a Manolo que anda con el estómago fastidiado, pero hay quien, con su provervial apetito, entre trozo y trozo de carne da en el mero, y aunque hay bastante, le tienen que decir que deje alguna rodaja para que pueda cenar el enfermo.
    
Hablamos con España. Yo lo hago con Sole y ya le puedo decir la fecha de llegada, puesto que tenemos todos los vuelos cerrados. Sin que me diga nada, saco la sensación de que ya se le está haciendo larga la separación. Lo mismo nos ocurre a nosotros, a pesar de todos los alicientes del viaje. Lo terrible es que ellas no se lo creen ni aún jurándoselo.
    
Después, tertulia y los últimos güisquitos, porque hasta éste se acaba. 


domingo, 1 de mayo de 2016

LOS ÚLTIMOS DÍAS EN SANTIAGO




5 de febrero

A primera hora vamos a Lan Chile para que pasen por nuestro hostal, a recogernos, con el bus que va al aeropuerto. Pero llegamos tarde. El bus, en su itinerario, ya ha pasado y ha recogido a los viajeros. Nos lo resuelven con dos furgonetas..... y pagando 13.000 pesos, mil por cada uno. Ultima " inocentada " en P. Arenas, ya que el autobús es gratuito. 
    Mientras esperamos en el aeropuerto, llegan Vilma y Hugo y nos piden disculpas de nuevo. Pienso si son sinceros, y que lo ocurrido haya sido fruto de la inexperiencia turística. No sé.
    Se dirigen a mi y me regalan una cinta de vídeo de las Torres del Paine. " Para que lo vea en su casa, ya que no ha podido hacerlo aquí ". Yo había comprado ya el vídeo y se les digo. Pero no quiero desairarles y se lo acepto para el Grupo de Montaña, dándoles las gracias. En presencia de ellos se lo entrego al Jefe de la Expedición. Entonces, y ante mi sorpresa, me ofrecen un viaje gratis para mi mujer y para mi, desde Punta Arenas a las Torres del Paine, de siete días de duración y en las fechas que yo elija.
     Creo encontrar el origen de este singular ofrecimiento en uno de los argumentos esgrimidos por Toni en las negociaciones de indemnización: el de que había circunstancias que no se podían resolver con dinero. Se refería a mis manifestaciones de ayer, cuanto todos nos lamentábamos ante Prensa  y Autoridades de no haber podido ir al Paine y ellos trataban de consolarnos diciéndonos que volviésemos otra vez a Punta Arenas. Yo argumenté entonces que tenía muchos años para pensar  en otro viaje, y sobre todo que me conservase lo suficientemente fuerte para intentar de nuevo una dura marcha de varios días. Toni “cogió” la frase y la utilizó ante Vilma y Hugo. De su impacto da fe el resultado: La oferta de viaje gratis para Sole y para mí. 
        Vilma y Hugo se despiden de nosotros y nuevamente nos piden disculpas. Se dirigen a mi especialmente, reiterando el ofrecimiento del viaje, y esperando verme de nuevo. Les doy las gracias, y les digo que si realmente sienten lo ocurrido, la mejor forma de demostrarlo sería procurar que nunca más les volviera a ocurrir algo parecido con ningún cliente.
    
Volamos a las 11'45, en vuelo directo de Punta Arenas a Santiago. Hace un día espléndido. La visibilidad es extraordinaria, y las ventanillas del avión están tan limpias que nos permiten ver con nitidez, y fotografiar, al glaciar Perito Moreno, el Canal de los Témpanos, y los picos Fitz Roy y Cerro Torre. En mis notas, tomadas en el avión, escribo: Si salen estas fotos, serán preciosas. Hoy, al dar forma a las notas, puedo escribir que salieron maravillosas.
    
El viaje agradable, la comida que nos dan, magnífica, y las azafatas muy simpáticas, con gana de charlar, y con las que hacemos tertulia en sus ratos libres. Sienten curiosidad por las peripecias en la montaña. Una de ellas dice que en su tierra no hay montañas. El Cuñao le dice: Bueno, pero tenéis montes. La chica cae en la trampa y dice: No, tampoco tenemos montes. Raudo, el Cuñao: ¡Claro que si, y maravillosos. Los Montes de Venus!. La chica se sonroja y desaparece rápidamente en la cola del avión, mientras sus compañeras y nosotros reímos con la ocurrencia.
A la llegada a Santiago nos espera la furgoneta de Javier, con Juanito al volante, y poco después llegamos al chalet que tenemos alquilado, con sorpresa y pienso que con disgusto, de la propietaria, que no nos esperaba tan pronto.

Nos acomodamos, cambiamos ropa de invierno por la de verano -sigue haciendo mucho calor -, compramos en " nuestra frutería " y cenamos en casa. Tertulia hasta la madrugada, y al petate o cama, según toque.

6 de febrero

Salgo a ver si hemos acertado en la Polla Gol ó Polla Loto que hicimos en nuestra anterior estancia. Nada. Compro prensa, pero no encontramos comentario alguno de nuestras vicisitudes en la Patagonia, cosa lógica por otra parte, ya que estamos a 3.000 Km. de aquella remota Región de Magallanes.
    
Día de descanso y libertad de actuación. Nos reuniremos para cenar. El Notario, Manolo, Jaume Miquel, y yo, comemos en Bellavista, siesta a la española con tremendo calor incluido, misa en una iglesia cercana, S. Vicente de Paul, y largo paseo por las avenidas próximas. Es muy agradable andar y andar por calles con poco tráfico y flanqueadas por frondosos árboles y cuidados jardines.
    
Por la noche paladeamos la extraordinaria cena que nos ha preparado el Capitán. Desde luego, aparte de otras genialidades, es un cocinero excepcional. Nos asombra con varios tipos de carnes, todas a la brasa, diversos y magníficos tintos chilenos, y café. Nos han acompañado en la cena, Javier Fierro y su amigo argentino Javier - el que nos hizo la barbacoa antes de irnos a la Patagonia -. No paran de elogiar al Capitán, y quieren saber donde aprendió a hacer las barbacoas argentinas y sobre todo, la selección de carnes. El Capitán se  va animando y se convierte en conferenciante, mitad sapiencia y mas de la mitad, fantasía, en lo que también es genial. Javier y su amigo están fascinados. Y todo ello amenizado con " güisquitos ", que van colocando a la gente.
    
Alguien se pasa un poco y coge una trompa llorona. Le da por repetir machaconamente: “Mon pare no me vol” -mi padre no me quiere-. Yo pienso que tras esa expresión de borracho hay algo mas profundo, una añoranza de afecto paterno, y trato de animarle: " Los padres siempre queremos, pero quizás no siempre sabemos expresarlo ". Y otras frases por el estilo, durante un buen rato, hasta que se calma. El Jefe, por esta actuación, me entregará, medio en broma, medio en serio, un diploma "Al buscador de conciencia de los Malos". No sé exactamente lo que quiere decir, pero lo guardo con cariño.
    
Después de la cena, división de actuaciones en función de las libertades. Los solteros se van a la "nuit" santiaguesa y los demás nos quedamos de grata y cordial tertulia hasta las tantas de la madrugada.


martes, 12 de abril de 2016

LOS TURISTAS ENGAÑADOS



Recorte de prensa de Punta Arenas

4 de febrero 

Establecemos el "puesto de mando" en la cafetería que ya conocemos, Lomi's, la cual será nuestro punto de encuentro mientras permanezcamos en P. Arenas. Nos repartimos las gestiones a realizar: Cambios de fechas de vuelos, visitas al Vicecónsul de España y visitas a los Organismos que proceda.
    Manolo, Toni, Vicent y yo, vamos a visitar al Vicecónsul. Nos atienden muy bien, tanto la Secretaria como él. Le contamos lo que nos ha pasado y le rogamos que nos oriente. Nos indica los Organismos que debemos " tocar ", el Sernatur y el Sernac, y que volvamos a él con los resultados ó antes si tenemos cualquier dificultad.
    Vamos al Sernatur - Servicio Nacional de Turismo -, donde nos recibe una simpática y agradable chica, Andrea Lagunas, a la que contamos nuestra odisea. Se hace cargo rápidamente de la situación, se asombra de que esto haya podido ocurrir, y después de hablar con el Jefe del Servicio que está de vacaciones, nos indica que hagamos un escrito narrando los hechos. Nos deja máquina y papel para que lo redactemos y escribamos allí mismo. Lo hacemos por cuadruplicado siguiendo sus indicaciones.
 Nos envía al Sernac -Servicio Nacional al Consumidor-, donde nos recibe el Delegado, que se sorprende de que esto haya podido ocurrir en Punta Arenas, muestra su repugnancia para las gentes capaces de realizar "estas felonías", y lo califica como muy grave. Nos ruega rellenar unos impresos oficiales para efectuar reclamaciones a los que adjunta otra de las copias de nuestro escrito. Habla por teléfono con alguien y nos concierta una entrevista para las 15 horas en la Delegación del Ministerio de Transporte y Comercio.
Acudimos a dicha Delegación a la hora convenida, y nos está esperando el Subdelegado para el Transporte, al que ya habían informado de la situación. Como los anteriores, nos atiende exquisitamente, se queda otra copia de nuestro escrito, nos pide disculpas por las contrariedades que estamos teniendo, y nos garantiza que se nos compensará por las molestias y perjuicios. Nos dice que estará en contacto permanente con el Sernac para lo que proceda hacer.
    Nosotros estamos agradablemente sorprendidos de ver la reacción de todos estos Organismos, que no esperábamos.
    A las 16 horas volvemos al Sernac, a donde el Delegado nos había dicho que acudiésemos porque quería convocar una rueda de prensa.
    Pensábamos que sería comentar el incidente con algún periodista, pero nuestra sorpresa es enorme cuando nos introducen en un gran salón donde alrededor de una enorme mesa ovalada hay sentados ocho personas y detrás de ellos dos cámaras de televisión. El Delegado o Director del Sernac, Alex Soto, se sienta en la cabecera de la mesa y nos invita a sentarnos a su derecha, frente a los periodistas, que nos va presentando nombrando los periódicos de los que son corresponsales.
Los periodistas empiezan preguntándonos, ¡como no!, por el Real Madrid y Zamorano, lo que no nos sorprende, ya que en diversas ocasiones habíamos constatado la pasión que sienten por su ídolo. Creo que nuestra respuesta no les defrauda, pues elogiamos tanto la categoría futbolística como la humana de Iván Zamorano, y se sorprenden con agrado de que conozcamos su faceta humana. Ello hace que la entrevista se haga distendida, y sin darnos cuenta invertimos el orden en la rueda de prensa. Estaba previsto que en primer lugar intervendría D. Alex Soto explicando lo sucedido y a continuación los periodistas nos preguntarían. Sin embargo, los periodistas van a su aire, y del fútbol pasan a preguntarnos por el turismo en España, y que diferencias encontramos con el de su país.
    Intervengo yo diciéndoles que, precisamente vivimos en una de las zonas de mas expansión turística, y que conocemos los problemas que genera. Y que en España también existen desaprensivos que intentan sorprender a los turistas, por lo que entendemos perfectamente que un hecho aislado no puede servir para enjuiciar la labor turística de un país.
    Aunque hay circunstancias, me lamento, que hacen bastante desagradable una situación como esta. Porque debido a mi edad, tengo 64 años, no se si me será posible tener otra oportunidad de volver, y mas, en condiciones físicas de hacer senderismo en el Paine.
A continuación Toni expone la problemática del incidente desde el punto de vista jurídico, y termina dando las gracias a todos los Organismos, y sus representantes, por la ayuda que nos han prestado: " Lo que querría resumir en unas palabras. En España no nos habrían atendido mejor ". ¡ Ha estado muy bien!.
    
El Delegado cierra el acto, y nos despedimos dando las gracias a todos.
    
En la antesala están esperando los dueños de la Empresa de taxis con los que contratamos, Vilma y Hugo, que quieren disculparse y arreglar el asunto. Como la prensa sigue allí, pendientes de todo, les emplazamos en nuestro hostal con el Jefe de la Expedición, " que es quien tomará las decisiones que procedan ".
    
La Televisión aborda a Vicent, cámaras en ristre, y vemos complacidos lo bien que se desenvuelve ante ellas, con extraordinaria naturalidad, lamentando nuestra perdida ocasión de pisar las montañas del Paine, expresando la tristeza que supone para un montañero renunciar a unas cumbres, máxime si se tiene en cuenta desde donde hemos venido para ello, y además con un gran esfuerzo económico - la mayoría somos asalariados - que dudamos podamos volver a repetir.
    
Volvemos al Consulado. El Vicecónsul se muestra satisfecho de como se han desarrollado las cosas, y que es el momento de reivindicaciones económicas. Pero que para ello necesitaremos un representante legal chileno. El que el nos recomienda se va de vacaciones, pero nos envía a otro que acepta la representación ante notario. Realmente Manolo y Toni son los que llevan los hilos de la reclamación -el Notario no ha querido intervenir-, ya que dominan mas los entresijos legales que nuestro asesor, y fuera de lo específicamente de procedimiento chileno, ellos serán los que dirijan nuestro recurso.
      Entretanto, el otro grupo ha conseguido cambiar los billetes y mañana mismo volveremos a Santiago, por lo que la tarde es intensa en gestiones y trámites.
      Conforme vamos llegando al hostal nos van recibiendo como si fuésemos personalidades. Nos han dejado un salón para que recibamos las visitas. En él se instalan Juanan y El Capitán, y por allí pasan periodistas acreditados en la Región. Y Alex Soto, el Director del Sernac, que nos garantiza que seremos compensados económicamente. Y Hugo y Vilma, los propietarios de la Agencia de viajes, que dicen estar muy disgustados con lo ocurrido, y dispuestos a llegar a la solución que sea buena para nosotros, incluso a repetir el viaje.
      Todo son reverencias por pasillos y comedor, sobre todo después de ver en la T.V. Austral, en las noticias de las 21 horas, un largo espacio con nuestras vicisitudes narradas por el locutor, nuestra rueda de prensa, y la posterior entrevista a Vicent, que resulta aún mejor que cuando la veíamos en directo: Breve, concisa, y rotunda en la defensa de nuestros lesionados intereses.
       Manolo y Toni negocian con Vilma y Alex la compensación, ya que la solución de repetir el viaje, que es la que nos gustaría, no es posible por que ya no disponemos de días suficientes. Al final, nos devuelven lo que habíamos pagado, más 500.000 pesos chilenos como indemnización. No lo consideramos un buen arreglo, pero si mejor que pleitear, por lo que supondría de gastos y tiempo.
       La verdad es que no nos quedaba dinero ni para cenar, con lo que vimos el cielo abierto y pudimos cenar en un restaurante, que tiene fama: El Mercado. Está lleno, y hemos de distribuirnos en varias mesas de cuatro plazas, para poder cenar. En vista de la dispersión, y de que cada uno quiere una cosa distinta, se acuerda pagar a escote. A la hora de pagar, se olvidan de cobrar a Jaume Miquel, el notario, que está en su mesa, quiere que se sume lo suyo y lo de los otros dos comensales,... y se pague entre los cuatro. Genial.
 Es ya madrugada cuando volvemos al hostal, y algunos piensan que no merece la pena acostarse para tener que levantarse poco después, por lo que " continúan ", acompañándose de algún güisquito, no por nada, solo para combatir el frío de la madrugada patagónica. 
     

domingo, 13 de marzo de 2016

PARQUE NACIONAL TORRES DEL PAINE




Puerto Natales

2 de febrero.
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A las 11 de la mañana salimos hacia Puerto Natales, punto obligado de paso para acceder a las Torres del Paine. Son 250 Km. de una carretera que se anuncia en las guías como asfaltada, pero para nuestro asombro solo lo está la mitad de la calzada en toda su longitud. Y así ocurre que, al correspondernos en el sentido de la marcha la parte no asfaltada y haber poco tráfico, nuestro chófer circula por la calzada contraria. Cuando ve venir a alguien, rápidamente a la tierra, y como vamos a 70/80 Km./hora, y en el cambio de firme hay un escalón, los bandazos y derrapes son preocupantes, hasta que nos convencemos de que el coche tiene buena estabilidad y el conductor buenos reflejos. A partir de ahí, hasta lo encontramos divertido.
 Llegamos casi cuatro horas después a Puerto Natales, ciudad que se advierte en expansión. Si se exceptúa un núcleo reducido, en el que las casas están unidas sobre calles no muy anchas, el resto son calles amplias y jardines, con edificios aislados, muchos solares vacíos, y en algunos, alguna casita de madera que pregona su provisionalidad.
Luce el sol, pero con un color plomizo, y hace un frío intenso. Compramos pan, unas latas de conservas, y unas cervezas, y hacemos unos bocadillos que tomamos recostados contra una pared que nos resguarda del frío viento. Nuestra economía no está para más, hemos hecho arqueo y hay que reducir gastos en los días que nos quedan.

Manolo y yo nos enteramos de que aquí hay excursiones organizadas de tres días para ir a visitar el glaciar Perito Moreno, y decidimos ir. Nuestro gozo en un pozo, ya que no hay plazas disponibles hasta el domingo día 6, y nosotros hemos de volver a Punta Arenas, lo más tarde el día 8, según lo convenido con la empresa a la que alquilamos el bus. Nos resignamos, pero con el ánimo predispuesto para volver de nuevo a Chile y Argentina y seguir visitando estas maravillosas y asombrosas tierras.

Cueva del Milodón

Reanudamos viaje y nos vamos a visitar la cueva del Milodón, una de las ofertas turísticas de la zona, y que nos coge de paso hacia el Paine. Hay que pagar para verla, y no merece la pena. Es lo que queda de lo que debió ser una gran oquedad y hoy es una enorme depresión delante de la cueva y por debajo de ella. La cueva en si debe tener unos 100 m. de largo, unos 15 o 20 de altura y unos 30 de anchura con un aspecto sucio y polvoriento en su interior. En la boca de la cueva una especie de gorila disecado, o prefabricado, de más de 2 m. de altura, el Milodón.

Jaume, Vicen, Manolo y Toni.

Lo mejor de todo los alrededores, cubiertos de una densa vegetación de lengas y ñires, y bajo los que acampamos para pasar la noche. Hacemos una fogata, está permitido, y a su alrededor tomamos nuestra cena: Media barra de pan y media lata de atún. Tenemos una lata grande por persona para cenar y desayunar, por lo que nos emparejamos para abrir solo una en cada comida. La grata tertulia alrededor del fuego se prolonga sin sentir hasta muy tarde. Son las dos de la madrugada cuando nos metemos en nuestros sacos.

Junto a la hoguera, Mateo, JaumeMiquel, el notario, el capitán, Toni, Sebas y Manolo
3 de febrero
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Manolo y yo, que dormimos en la misma tienda nos levantamos al amanecer. Casi todo el mundo duerme, y nosotros aprovechamos para subir a la parte superior de la falla desde la que disfrutamos de unas preciosas vistas. Al fondo una cadena de montañas nevadas, debe ser el macizo del Paine, y bajo nosotros un mar verde formado por las copas de los árboles bajo los cuales estamos acampados.
Bajamos a desayunar nuestra media lata de atún. La gente sigue durmiendo, aunque no todos. Alguien - lo dejaremos en el anonimato -, sin advertir nuestra presencia, ha cogido una lata entera de atún, se va tras unos arbustos y agachado, como si estuviera cagando, - ¡ y la verdad es que con su acción " la está cagando "! -, precipitadamente la engulle. Nos quedamos boquiabiertos y decepcionados por la acción del que consideramos un compañero, y le dedicamos sotto voce algunos epítetos, aunque acordamos no decir nada a nadie.
Levantamos el campamento y continuamos viaje hasta Cerro Castillo - otros 60 Km. de camino ripiado. Y polvoriento, podríamos añadir -. El poblado de C. Castillo es la cabecera del municipio de Torres del Paine, surgido en torno a una gran estancia, la de Tierra del Fuego, de la que conserva su estructura, con grandes cercados y galpones. Hay oficina de correos y teléfonos. Está a muy pocos metros del paso fronterizo con Argentina llamado Rio D. Guillermo.
Y de pronto surge la desagradable sorpresa de algo que nos impedirá hacer nuestro proyectado sendero en el Paine: El conductor del bus habla con su patrona, y esta le ordena que vuelva inmediatamente a Punta Arenas. Así nos enteramos que el bus no es de la Agencia con la que contratamos, sino subcontratado por ésta para nosotros. Y al parecer no le han pagado a la dueña del bus.
Perdemos la mañana tratando de convencer a la propietaria del vehículo de que nosotros somos ajenos a ello y que si hemos pagado religiosamente lo convenido. Pero ni súplicas, ni amenazas, ni denuncias - la hacemos en el puesto de la gendarmeria inmediato -, consiguen modificar la decisión de aquella. Únicamente accede a volvernos a Punta Arenas, ya que en principio pensaba dejarnos en Cerro Castillo.

Y entretanto, Juanan ha aprovechado para ir al médico, ya que tiene las almorranas " alborotadas " a pesar de los cuidados de Toni. Vemos unos gauchos galopar con seguridad y habilidad. Un espectáculo real inédito, que solo conocíamos en el cine. Y los nativos, y nosotros, vemos otro espectáculo: El Notario, sentado en un ribazo practicando yoga, con las piernas cruzadas y los brazos extendidos, con los puños cerrados y los pulgares extendidos hacia arriba.

Final del viaje al Paine, la entrada.



Comemos unos escuálidos y caros bocadillos en la cantina del lugar, y subimos al bus resignados a volver. El chófer, por su cuenta, nos lleva hasta la entrada al Parque Nacional de las Torres del Paine, declarado por la Unesco en 1.978, reserva de la Biosfera. Cruzamos un puente, el de Las Máscaras, sobre el río Las Chinas, y al remontar unas lomas vemos a nuestros pies el lago Toro. Bordeamos el lago Sarmiento a continuación, y llegamos a uno de los controles del Parque, el de Laguna Amarga, donde nos hacemos unas fotos. Pero hasta el tiempo se ha puesto en nuestra contra: llueve. No llueve como casi todos los días, sino que diluvia. Y así volvemos a P. Arenas, en una tarde en que parece que el tiempo se haya querido unir a nosotros, poniéndose más triste y gris que nuestro ánimo. ¡ Y menos mal que nos toca la parte asfaltada de la carretera !.
El chófer da muestras de cansancio y Juanan le dice que pare en un bar de la carretera. En el interior hay unos madereros - tienen los camiones aparcados en el exterior cargados con enormes troncos - tomando una copa. Uno de ellos al oírnos hablar e identificarnos como españoles, se dirige a nosotros diciéndonos que tiene familia en España. Al preguntarle que donde, dice: En un pueblecito que quizás no hayan oído nombrar, Pliego. Pliego de Murcia ?, le pregunto.
- Si. ¿ Lo conoce ?.
- Bastante. Soy de Murcia, y tuve en Pliego un tío sacerdote, con el que pasaba los veranos. ¿ Y quien es su familia ?
- Francisco Toral....
- Lara, le digo antes de que pueda terminar.
Y su asombro no tiene parangón. Entonces le explico que conocía a todos los hermanos, y que solía jugar con los menores, que eran de mi edad, ya que éramos vecinos. Vivían frente a mi tío, en la misma calle. Le doy mi nombre y me entrega el suyo y dirección para que se la dé a su familia, ¡El mundo es un pañuelo!, Si me asombraba de estar pisando el Estrecho de Magallanes, no es menor mi asombro al encontrar en el otro extremo del mundo a alguien vinculado con amigos de un pequeño pueblecito de la geografía española.
Aprovechando un viaje a Pliego a recordar viejos tiempos, unos meses después de finalizado el viaje, entregué a Paco Toral los datos de su familia y le conté las circunstancias de nuestro encuentro.
Volvemos a la carretera y llegamos a Punta Arenas a media noche, cansados y disgustados, pero con el firme propósito de " remover cielo y tierra " para reivindicar nuestros intereses.

lunes, 7 de marzo de 2016

EN LA PATAGONIA

En Puerto Hambre

1 de febrero
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La noticia de la actuación del Notario hace dos noches, cantando en un restaurante, ha transcendido, porque al bajar a desayunar, viene a saludarnos la, hasta ahora distante, dueña del hostal. Quiere conocer a Juanito el Romántico, " ya que le han dicho unas amigas que canta muy bien, mejor incluso que el que actuaba esa noche ". Afortunadamente no oye los " bufidos " que suelta Manolo, y todo termina felizmente. ¡ Ah!, y con la promesa del Notario de que " si actúa otra noche " le avisará para que vaya a oírlo.
Concretadas las gestiones de vehículo, un pequeño autobús suficiente para todos nosotros y equipo y avituallamiento para ocho días en el macizo del Paine, aprovechamos la tarde para visitar Fuerte Bulnes y Puerto del Hambre.
Es un recorrido no muy largo, 60 Km., pero que se hace pesado por las condiciones del camino. A tramos de grava - lo que ellos llaman camino ripiado -, y a tramos de tierra o finísima arena que el coche levanta convirtiendo en una nube de polvo tras de si, aunque no tanto como para evitar que parte de ella penetre dentro del autobús y nos cubra ropas y mucosas. Y por si fuera poco, en todo el recorrido hay dos profundas rodadas  que hacen que el coche se balancee lateralmente poniendo a prueba nuestros estómagos.
La historia de Puerto del Hambre es la de una de tantas tragedias que debieron ocurrir en la época de la Colonización española.
El Rey Felipe II nombra a Pedro Sarmiento de Gamboa, que había recorrido el Estrecho de Magallanes en 1.579 y había fortificado la Primera Angostura para controlar el paso de piratas como Drake, Capitán General del Estrecho y envía una armada al mando de D. Diego Flores que llega maltrecha en 1.584. Faltan alimentos y tienen que enfrentarse con una tierra inhóspita y los rigores del clima. Sarmiento de Gamboa funda dos ciudades que llama Nombre de Jesús y Rey D. Felipe, refundiéndose en una sola, la segunda, por las carencias de todo tipo.
En Fuerte Bulnes.

Las desventuras se ceban en Sarmiento y consecuentemente en la colonia: Un golpe de mar arrastra a la nave María cuando Sarmiento estaba a bordo. Consigue arribar a Brasil, pide ayuda y envía dos expediciones que no llegan a destino. Viaja a España en 1.585 para informar al Rey y pedir mas ayudas, pero es apresado por corsarios. Consigue llegar a España en 1.590, viejo, cansado, y nadie le escucha. Entretanto, en Rey D. Felipe, la población ha ido muriendo de hambre y enfermedades. En 1.587, una escuadrilla corsaria, al mando de un tal Cavendish, llega al lugar y encuentra los cadáveres de los habitantes acostados vestidos en el interior de las casas. Le impresiona tanto la escena, que bautiza a la ciudad como Puerto del Hambre, con el que ha pasado a la posteridad. Solo encontró un superviviente, Tomé Hernández, al que recogió.
Seguimos nuestro recorrido y arribamos a Fuerte Bulnes, reproducción del fortín donde Chile, después de su independencia, estableció el primer poblado en la elevación Punta Santa Ana, al tomar posesión del estrecho y tierras aledañas en 1.843.
En las pingüineras.

Abandonamos aquellos lugares y nos dirigimos a ver una colonia de pingüinos en el Seno Otway, a unos 70 Km. al norte de P. Arenas. Marchamos por caminos de tierra, salvando loma tras loma en interminables toboganes hasta llegar a lo que llaman pingüienera, que es una colonia de unos 3.000 pingüinos, a la orilla del mar. Es casi de noche, y hace mucho frio, pero los podemos observar estupendamente. Vemos como pasean por parejas junto a sus nidos, que son hoyos en la tierra con dos cavidades, la de acceso, y una segunda separada de la primera por un cambio en la dirección del agujero. En la playa, al borde de un mar alborotado y de un frio color gris, hay una gran cantidad de ellos formando una masa compacta que se desplaza hacia uno y otro lado, como si paseasen por la orilla. Regresamos a P. Arenas. Son las 22 horas y aún queda un poco de luz diurna. Los crepúsculos son largos. Llovizna, como casi todas las tardes. El día dura ahora unas 18 horas, desde las 4'30 hasta las 22'30 aproximadamente.
Volvemos al Estribo a cenar. Tardan mucho en servirnos, creo que no están acostumbrados a atender grupos tan numerosos. Estoy sentado entre El Notario y El Capitán. De pronto, éste dice a Juanan que está sentado frente a él: " Juanan, estic maretjat ". Y empieza a devolver como yo no había visto jamás. Tal como está sentado, con el cuerpo vertical, sale de su boca un prolongado chorro de líquido color vino, con una fuerza tal que, en perfecta parábola llega hasta el otro lado de la mesa e impacta en el pecho de Juanan. El vómito se repite dos veces más, mientras los demás, que nos habíamos quedado inmovilizados de asombro en la primera andanada, nos apartamos como podemos y sin saber bien qué hacer.
El pobre camarero que nos atiende, se apresura a coger un mantel de la mesa más próxima y a ponerlo como mamparo entre el vómito y los comensales que hay en otras mesas. Otros camareros traen manteles que van echando sobre mesas y suelo para cubrir lo devuelto.

Como es lógico, la cena ha terminado. Pedimos disculpas, pagamos, y salimos del local cariacontecidos. Aunque después, y mientras vamos hacia el hostal, y una vez pasada la tensión del momento, las carcajadas acompañan a los sabrosos comentarios sobre lo acontecido.